El bosque es el corazón de la Montaña de Navarra, hecha de prados verdes y colinas suaves de Baztán, Regata del Bidasoa y Ultzama, que, combinados con sierras y montes ofrecen el paisaje singular de Larraun, Leitzaran y Sakana. Y más al este se convierten en los valles frondosos y agrestes del Pirineo, como Aezkoa, Roncal y Salazar, donde encuentran su espacio natural las altas cumbres y las nieves.
Pero no todo se resume en una impresionante y variada obra de arte paisajística salpicada de caseríos aislados en el bosque o de casas tradicionales en medio de pequeños pueblos. Además de ser la Navarra de los hayedos y los robledales centenarios, de las regatas, los pastos, las montañas... es la Navarra donde perviven cultura, costumbres y leyendas ancestrales.